La nobleza de las flores
Las flores no alzan la voz,
pero hablan con su belleza.
En silencio ofrecen colores
que alegran la tristeza.
Nacen humildes en la tierra,
bebiendo luz y rocío,
y aun así regalan su perfume
sin pedir nada a cambio.
La nobleza de las flores
vive en su sencilla verdad:
florecer aunque el viento sople,
sonreír incluso al marchitar.
Son pequeñas lecciones de vida
que el jardín suele guardar:
que lo más puro del mundo
sabe amar… sin reclamar.

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