"Pido a Dios que calme mi prisa. Que yo haga morada en el presente y no me ahogue con exceso de futuro. Que pueda disfrutar de la compañía de los que están cerca de mí y no me torture con la falta de noticias de los que están lejos. Que cada espera tenga su peso y su medida y que yo no me desgaste esperando por aquello que no me nesesitan. Que yo no tenga prisa de curarme ni de mostrar a los otros que superé, pero que yo sea cariñosa con mi tiempo y mis dolores. Que la ligereza me alcance y con ella la capacidad de perdonar la carrera de las agujas del reloj y el entendimiento de que nada es tan urgente como el momento presente."