Una persona bondadosa
Es como luz suave al amanecer, no necesita brillar fuerte para iluminar los caminos de otros. Tiene palabras que curan silencios y manos que sostienen cuando el mundo pesa demasiado. Una persona bondadosa siembra esperanza sin darse cuenta, regala sonrisas como si fueran semillas y en cada corazón deja crecer un pequeño jardín. No busca aplausos, ni presume su grandeza, porque su verdadera fuerza vive en la sencillez de su alma. Aunque el mundo a veces sea duro, su bondad es un refugio donde los corazones cansados aprenden otra vez a creer en la humanidad.