Yo solo conozco tu dolor, tu incertidumbre, tu soledad. Si tan solo pudiéramos estar juntos para siempre, lo diré tantas veces como quieras. ¡No te traicionaré!
Yo solo conozco tu dolor, esa sombra que camina descalza por las noches, tu incertidumbre que tiembla como una estrella a punto de desaparecer, tu soledad. En esa habitación en silencio donde guardas lo que no dices. He visto el dolor invisible que cargas en ese cuerpo, he escuchado el eco de tus miedo rompiéndose despacio contra el tiempo. Aun así, tan solo pudiéramos estar juntos para siempre. Si el mundo dejara de girar para abrazarnos en un instante eterno, lo diré tantas veces como quieras, lo repetiré hasta que el miedo se vaya “Que no estás sola, que no estás rota, que no estás perdida. ¡No te traicionaré!. Ni en los días grises, ni cuando el silencio intente. Sin mentirnos, ni cuando la duda susurre en las despedidas. Seré la voz que permanezca, la mano que no se suelta, la promesa que no se quiebra porque si solo conozco tu dolor, entonces déjame ser también la calma que lo abrace.

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