Amor en el hielo
Bajo un cielo pálido de invierno, donde el aliento se vuelve humo y silencio te encontré como un latido tibio en medio de un mundo congelado. Tus manos frías como la escarcha temblaban al rozar las mías sin embargo ardía algo invisible que ni el viento pudo apagar. Caminamos sobre el hielo frágil de palabras no dichas, de miradas que gritaban lo que los labios temían romper. Allí en ese instante suspendido supe que el amor no siempre es fuego a veces es hielo que resiste que guarda en su silencio la promesa de no quebrarse. Si todo se congela el mundo se vuelve blanco y distante quédate porque incluso en el frío más profundo tu amor es el único calor que sabe cómo salvarme.