Una duda me asalta, ¿Si es el alma la herida, si el alma es inmortal?




Por una mirada, 
un mundo, 

por una sonrisa, 

un cielo,

 por un beso.

 ¡Yo no sé qué te diera por un beso!


Que insensible me tornara, 

fuera fácil petición, 

pues mi dolor y mi vida

ya una misma cosa son.


Sólo me resta pedirle,

 para alcanzar la quietud, 

que me dé muerte 

olvido en anónimo ataúd.


Cansada de tus desdenes.

ensordecer todo,

 calló; mas tu acento,

seguía cantando en mi.


Pero una duda me asalta

bajo esta pena fatal:

¿Y si es el alma la herida?.

¿Y si el alma es inmortal?.

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