Un bocado de afecto
Un bocado de afecto no se sirve en platos de plata, vive en gestos pequeños que el corazón guarda en silencio. Es una palabra tibia cuando el día pesa demasiado, una mirada que dice “no estás solo” sin hablar. Es el pan compartido entre dos almas cansadas, la risa breve que aligera la tristeza. Un bocado de afecto puede parecer pequeño, pero alimenta el espíritu más que cualquier defecto. Porque a veces lo que más necesita el corazón no es grandeza ni ruido, sino un simple gesto de amor que le recuerde que todavía es querido.