Un bocado de afecto


 Un bocado de afecto

 no se sirve en platos de plata,

vive en gestos pequeños

que el corazón guarda en silencio.


Es una palabra tibia

cuando el día pesa demasiado,

una mirada que dice

“no estás solo” sin hablar.


Es el pan compartido

entre dos almas cansadas,

la risa breve

que aligera la tristeza.


Un bocado de afecto

puede parecer pequeño,

pero alimenta el espíritu

más que cualquier defecto.


Porque a veces

lo que más necesita el corazón

no es grandeza ni ruido,

sino un simple gesto de amor

que le recuerde

que todavía es querido.


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