Una persona bondadosa




Es como luz suave al amanecer, 

no necesita brillar fuerte

para iluminar los caminos de otros.


Tiene palabras que curan silencios

y manos que sostienen

cuando el mundo pesa demasiado.


Una persona bondadosa

siembra esperanza sin darse cuenta,

regala sonrisas como si fueran semillas

y en cada corazón

deja crecer un pequeño jardín.


No busca aplausos,

ni presume su grandeza,

porque su verdadera fuerza

vive en la sencillez de su alma.


Aunque el mundo a veces sea duro,

su bondad es un refugio

donde los corazones cansados

aprenden otra vez

a creer en la humanidad. 

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