Yo solo conozco tu dolor, esa sombra que camina descalza por las noches, tu incertidumbre que tiembla como una estrella a punto de desaparecer, tu soledad. En esa habitación en silencio donde guardas lo que no dices. He visto el dolor invisible que cargas en ese cuerpo, he escuchado el eco de tus miedo rompiéndose despacio contra el tiempo. Aun así, tan solo pudiéramos estar juntos para siempre. Si el mundo dejara de girar para abrazarnos en un instante eterno, lo diré tantas veces como quieras, lo repetiré hasta que el miedo se vaya “ Que no estás sola, q ue no estás rota, que no estás perdida. ¡No te traicionaré!. Ni en los días grises, ni cuando el silencio intente. Sin mentirnos, ni cuando la duda susurre en las despedidas. Seré la voz que permanezca, la mano que no se suelta, la promesa que no se quiebra p orque si solo conozco tu dolor, entonces déjame ser también la calma que lo ...
Por una mirada, un mundo, por una sonrisa, un cielo, por un beso. ¡Yo no sé qué te diera por un beso! Que insensible me tornara, fuera fácil petición, pues mi dolor y mi vida ya una misma cosa son. Sólo me resta pedirle, para alcanzar la quietud, que me dé muerte olvido en anónimo ataúd. Cansada de tus desdenes. ensordecer todo, calló; mas tu acento, seguía cantando en mi. Pero una duda me asalta bajo esta pena fatal: ¿Y si es el alma la herida?. ¿Y si el alma es inmortal?.
Deja de ladrar, culpándome por tu propia debilidad, como si mi nombre fuera la herida y no el refugio donde aprendiste a temblar. Si vas a gritar, hazlo más fuerte pero esta vez di la verdad: que no puedes odiarme porque en el fondo me necesitas para seguir amándome. Me miras como si fuera abismo, como si amarme fuera caer sin fondo, sin regreso, como si mi nombre fuera la última palabra antes de desaparecer. Porque sé lo que escondes: esa necesidad oscura de ser destruido. El amor que te doy no salva, consume, marca y se queda incluso cuando intentas huir. Así que grita, muérdeme con palabras, huye si quieres. No soy la sombra que te persigue, ni el eco que te rompe al caer la noche, soy apenas el espejo donde te atreves a mirar lo que eres. Me nombras con rabia, con esa furia que tiembla, como si odiarme fuera más fácil que aceptar cuánto me deseas....
Comentarios